Santiago Montt, President & Managing Partner de Grupo Montt, analiza los desafíos de la exploración minera en América Latina, el acceso a capital y la tecnología.
Santiago Montt, President & Managing Partner de Grupo Montt, analiza los desafíos de la exploración minera en América Latina, el acceso a capital y la tecnología.

Por Stakeholders

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En el marco de FEXMIN 2026, conversamos con Santiago Montt, President & Managing Partner de Grupo Montt, sobre los principales desafíos que enfrenta la exploración minera en América Latina, particularmente en Chile y Perú.

Desde su experiencia en el sector, Montt identifica la falta de capital como una de las principales barreras para desarrollar proyectos que aún no se encuentran en explotación. Si bien la región cuenta con tecnología y profesionales especializados, sostiene que existe una brecha relevante de financiamiento para llevar los proyectos desde las primeras etapas de exploración hasta niveles que permitan demostrar su potencial económico.

El ejecutivo también aborda el rol que pueden cumplir las junior companies de Canadá y Australia, la necesidad de generar mejores condiciones para la mediana minería, los desafíos regulatorios y el impacto que tendrán la inteligencia artificial y el análisis de datos en la exploración y gestión de riesgos.

La falta de capital, el principal obstáculo para explorar nuevos proyectos

Para Santiago Montt, el desafío central de la minería latinoamericana está en conseguir financiamiento para avanzar en proyectos que todavía no están en producción.

“El gran problema que tenemos en América Latina para desarrollar proyectos mineros que todavía no están en explotación es, sin duda, la falta de capital”.

Según explica, Chile y Perú cuentan con profesionales altamente capacitados y mantienen un liderazgo regional en minería metálica. Sin embargo, esa capacidad técnica no siempre se traduce en nuevos proyectos debido a las dificultades para conseguir los recursos necesarios para financiar las campañas de exploración.

En este escenario, las compañías junior de Canadá y Australia adquieren especial relevancia. Estas empresas pueden aportar inversiones del orden de US$5 millones a US$10 millones, permitiendo completar sondajes y otras etapas de exploración.

Si los resultados son positivos, los proyectos pueden posteriormente acceder a los mercados de capitales de esos países o transformarse en objetivos de adquisición para grandes compañías mineras.

“El proceso es difícil porque no hay facilidades de capital para las etapas iniciales e intermedias de exploración”, advierte Montt.

Chile y Perú buscan atraer capital para la exploración minera

Desde la perspectiva del ejecutivo, una de las oportunidades está en fortalecer la relación entre los empresarios mineros de la región y los inversionistas de Canadá y Australia.

Para ello, plantea la realización de misiones empresariales y presentaciones de proyectos directamente en esos mercados, con participación de grupos de empresarios y eventualmente de instituciones como ENAMI y SONAMI.

El objetivo sería acercar proyectos latinoamericanos a las junior companies y facilitar el acceso al financiamiento necesario para avanzar en exploración.

Sin embargo, existe una dificultad adicional: muchos proyectos llegan a buscar financiamiento con niveles de exploración todavía muy preliminares.

“Uno llega con proyectos que tienen un nivel de exploración muy bajo, prácticamente sin sondajes, sino que con análisis de muestras”, señala.

Esta situación dificulta convencer a los inversionistas de realizar las inversiones intermedias necesarias para determinar el verdadero potencial económico de los yacimientos.

Mediana minería enfrenta una brecha frente a las exigencias regulatorias

Otro de los ejes de la entrevista fue la relación entre regulación, permisos y desarrollo de proyectos mineros.

Montt enfatiza que la realidad de la mediana minería es muy diferente a la de las grandes compañías internacionales. Mientras las grandes empresas cuentan con mayores capacidades financieras y operacionales, los empresarios medianos deben enfrentar los procesos de desarrollo con recursos mucho más limitados.

Por ello, considera necesario avanzar hacia una aproximación más activa por parte de las instituciones, que no se limite a fiscalizar el cumplimiento de las normas, sino que también permita que los proyectos viables puedan avanzar.

A su juicio, Chile requiere recuperar una visión más ambiciosa respecto de su desarrollo productivo y generar una dinámica que incentive el crecimiento de la actividad minera.

En ese contexto, reconoce como una señal positiva los cambios relacionados con las autorizaciones sectoriales, orientados a facilitar y agilizar la inversión y la tramitación de permisos.

No obstante, plantea que el desafío va más allá de modificar regulaciones y requiere también un cambio en la forma en que las instituciones se relacionan con la mediana minería.

Inteligencia artificial y análisis de datos transformarán la exploración

La incorporación de inteligencia artificial, geofísica avanzada y análisis de datos representa otra de las transformaciones que marcarán el futuro de la actividad.

Para Montt, estas tecnologías permitirán construir una percepción más completa de los proyectos y analizar simultáneamente una mayor cantidad de variables.

“Es una manera de tener una percepción más completa de las situaciones, de las fortalezas y las debilidades”.

El ejecutivo advierte, sin embargo, que disponer de grandes volúmenes de información también exige mejores capacidades de gestión. La información debe ser correctamente organizada, analizada e incorporada a los procesos de toma de decisiones.

Uno de los principales beneficios será la posibilidad de anticipar eventos adversos y gestionar riesgos antes de que estos generen impactos significativos sobre los proyectos.

En una industria caracterizada por altos niveles de incertidumbre y grandes inversiones de capital, contar con herramientas que permitan identificar escenarios y riesgos con anticipación puede convertirse en una ventaja competitiva.

El retorno económico sigue siendo clave para atraer inversión minera

Frente al aumento de la demanda global por minerales asociados a la transición energética, Montt también pone el foco en las expectativas de los inversionistas.

Desde su perspectiva, el capital privado ingresa a una compañía minera buscando preservar el valor de su inversión y obtener una rentabilidad.

En el caso de las empresas que cotizan en bolsa, esto implica además evitar fuertes caídas en el valor de sus acciones y avanzar hacia retornos relativamente consistentes.

La tarea es compleja porque la minería está expuesta a importantes ciclos de precios y a múltiples variables propias de cada proyecto.

Por esta razón, la gestión financiera y de riesgos adquiere un papel fundamental para construir confianza y mantener el atractivo de la industria frente a los inversionistas.

“El inversionista privado invierte para ganar plata”, resume Montt.

Capital, regulación y tecnología: las claves para la minería del futuro

La visión de Santiago Montt plantea que el desarrollo de la minería latinoamericana dependerá de la capacidad de cerrar la brecha de financiamiento en exploración, fortalecer la mediana minería, modernizar los procesos regulatorios e incorporar nuevas herramientas tecnológicas.

Para Chile y Perú, el desafío no solo está en contar con recursos minerales estratégicos, sino también en generar las condiciones necesarias para transformar esos recursos en proyectos viables y atractivos para el capital internacional.

En ese escenario, el vínculo con inversionistas extranjeros, especialmente con las junior companies de Canadá y Australia, puede convertirse en una pieza relevante para financiar las etapas más complejas de la exploración y abrir el camino hacia nuevos desarrollos mineros en la región.







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